viernes, 23 de octubre de 2015

Por si estás... ¡Ploff!. Feliz fin de semana.

¡Hola! ¿Qué tal estás?

¿Cómo ha ido esta semana? Fantástico, me alegra saber que todo te va genial.

Para mi ha sido rápida e intensa, como a mi me gustan y además no realizo ninguna actividad profesional durante el fin de semana, así que a disfrutarlo a tope.

Esta semana me gustaría compartir contigo algunas sencillas claves para mejorar tu estado de ánimo en muy poco tiempo. Hay una gran cantidad de recursos y herramientas que podemos usar para mejorar nuestro estado anímico, tantas que daría para escribir un libro, pero como éste no es el caso que nos ocupa os daré sólo algunas fáciles de aplicar y que tengan un efecto inmediato o casi inmediato.


¿Alguna vez te has dicho…? “Hoy estoy de bajón”, “Hoy no tenía que haberme levantado”, ·”Hoy estoy tontón o tontona”, “Hoy estoy ¡ploff!” ¿Verdad? — ¡Uf! Pensaba que era el único.

A todos nos ha ocurrido y nos seguirá ocurriendo,  el otro día lo comentaba con un cliente y éste me decía… ¿Pero a ti también te pasa? Con cara de asombro, a lo que le respondí… ¡Claro hombre! Lo mismo que te puede pasar a ti, (aunque parte de mi trabajo esté dedicado a la motivación). 

Puso una media sonrisa y me dijo: Menos mal, por que yo pensaba que estaba haciendo algo mal  y que después de haberme formado en inteligencia emocional y otras disciplinas que me ayudan a gestionar mis emociones y  conflictos personales o profesionales, no debería pasarme. ¡jeje! al final somos todos de carne y hueso.

Efectivamente, todos podemos tener el ánimo un poco bajo en un momento determinado, por razones justificadas o no, esa no es la historia. La cuestión es...

 "¿Cuánto tiempo quieres mantenerte así de... ploff?"

Esta semana en una de mis formaciones, usamos una herramienta para medir en que nivel de energía se encontraban y cómo se sentían los participantes, en resumen una herramienta para medir en que punto exacto de estado de ánimo se encontraban. Una vez hecha la medición, aplicamos algunas técnicas para subir el estado anímico.  Minutos más tarde y con la misma herramienta,  realizamos una segunda medición, el 100% de los asistentes subieron algunos puntos su estado anímico. Su sensación era más placentera, con más energía, más animados, incluso más felices llegaron a decir.

Algunas de las técnicas que aplicamos el otro día, fáciles de hacer  y que puedes usar para mejorar tu estado anímico son las siguientes:

Haz algún ejercicio físico, te ayudará a liberar endorfinas, (las llamadas hormonas de la felicidad). Prueba simplemente a dar saltos y palmadas por encima de tu cabeza, si puedes hacerlo acompañado/a mejor por que te echarás unas risas que acelerarán el proceso, así que toma buena nota, que esta es muy sencilla.

Haz una lista de cosas que te hagan realmente feliz, no menos de cinco cosas, ya sean materiales o no. Por ejemplo, comer con tu pareja y tus hijos en tal o cual restaurante, tumbarte al sol en  la playa, viajar en verano al extranjero, bailar o hacer una actividad deportiva,  conducir tu moto, ir de compras, etc. Cualquier cosa que al hacerla, adquirirla o disfrutarla te haga sentirte genial. Enumerar las actividades o bienes que te hacen feliz y pensar en ellos te hará sentir una experiencia similar a cuando lo estás disfrutando realmente.

Escribe otra lista con logros que has conseguido a lo largo de tu vida, serán muchos seguro. Así que no pongas menos de 10 cosas que hayas logrado. No tienes por que haber ganado a la primitiva o haber sido pichichi en la Liga Española, pueden ser logros como haberte sacado el carnet de conducir, haber terminado tu carrera, haber realizado una media maratón o simplemente, haber aguantado el tipo ante una persona que no soportas y que has tenido que atender. Recuerda lo que te costó conseguirlo y como te sentiste. Comprobarás que has tenido éxito en muchas situaciones y que has superado muchos retos. Esto te dará más confianza en ti mismo/a y fuerza para impulsar tu ánimo hacia arriba.

Busca a quien poder dar un abrazo grandote, de estos que duran algo más de diez segundos. Elige a alguien que realmente te apetezca abrazar,  algún familiar, amigo o compañero. A lo mejor estás solo/a, en el trabajo u otro sitio y no te puedes permitir abrazar a cualquiera, no se, imagina que estás en un supermercado y vas sólo  o sola, posiblemente no te atrevas a abrazar al primero que pase. En estos casos puedes poner la palma de tu mano (izquierda o derecha, da igual) en el pecho,  como si estuvieras tocándote el corazón. Es una forma de abrazarte a ti mismo, de tocarte una zona vital, siente tu corazón latir, siente como tu mano pareciera que lo está abrazando y dándole amor.

Haz una llamada a alguien que quieras agradecerle cualquier cosa. Por ejemplo, llama a tu pareja para agradecerle lo feliz que te hace, a tu padre o madre para agradecerles lo que han hecho por ti siempre, a algún amigo o amiga por estar siempre cuando los necesitas, a un compañero de trabajo, a tus hijos, a personas que hace tiempo que no llamas, etc. Intenta que sea  a personas que no le hayas agradecido de esta forma tan directa. Cuando agradeces no sólo se siente bien el que recibe, también el que da lo hace.

Hay otras muchas técnicas más, que pueden ser tan efectivas como estas, será un placer compartirlas contigo en otra ocasión. Así que ya sabes, si algún día te sientes ¡Ploff! ponlas en práctica y ya me dices como te ha ido.

Espero que disfrutes del fin de semana.

Gracias.

Salud y éxitos.